EL SABOR DEL ARTE

“El color es el teclado. El ojo es el martillo. El alma es el piano con sus muchas cuerdas. El artista es la mano que hace vibrar el alma deliberadamente por medio de esta o aquella llave ”.

Así detallaba su condición el pintor Ruso Wassily Kandinsky cuando pintaba sus obras abstractas, las cuales creaba al percibir la música en colores, líneas y formas. Muchas veces evocando un color azul profundo al tocar su violonchelo. Él pintaba sinfonías.

Billy Joel dijo en el libro de Maureen Seaber (Tasting the Universe / Saboreando el Universo) que cuando pensaba en diferentes melodías lentas percibía el color azul y el verde, por el contrario cuando pensaba en una melodía que tenía un carácter y un patrón rítmico fuerte, los colores cálidos y vivos emergían al mismo tiempo de manera involuntaria.

Jimmi Hendrix representaba los acordes y las armonías con colores, creó su propio acorde, el C7-9, célebre como “The purple chord” empleado en su genial obra musical: Purple Haze, pues lo que percibía Jimmy al interpretarlo era “Neblina purpura”.

Podría Citar muchísimos famosos artistas que se identificaban o identifican con estas mismas características perceptivas, pero entonces necesitaría un libro entero.

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Melissa McCracken y su interpretación de Imagine, de John Lennon.

Imagina que estás escuchando una sinfonía de Beethoven y empiezas a ver diversidad de colores de acuerdo a las notas que percibes o que estás acariciando a tu mascota y sientes diferentes sabores en tu boca, pero no de manera voluntaria, sino como algo implícito en tu cerebro, como si tus sentidos se mezclaran entre sí. Pues bien, esto no es nada extraño, ocurre más frecuentemente de lo que se cree. Estudios científicos calculan que el 4% de la población posee esta condición, de hecho todos nacemos con ella. Esta es conocida como sinestesia.

Investigadores como Daphne Maurer, señalan que todos los bebés menores a 4 meses son sinestésicos pero que con el crecimiento se distancian ciertas áreas adyacentes del cerebro que procesan diferentes informaciones sensoriales. A su vez el neurocientífico David Eagleman cree que es posible que sigamos siendo sinestésicos en cierto grado, aunque no tengamos la conciencia de serlo.

Esto puede sonar extraordinario para muchos de nosotros, ya que también está ligada con la creatividad y la memoria, pero para algunos infiere muchas dificultades, una de las más comunes es la Traslación grafema/color (percibir una letra o número como color), en este caso, las personas con esta condición tienen muchos inconvenientes para leer, pues para poder concentrarse en la lectura deben inhibir los colores que ven, haciéndolo más difícil.

Esta condición puede ser heredada o no, pero también puede presentarse como consecuencia del uso de substancias como el LCD, hongos, entre otras psicoactivas. Si cualquier consumidor de estas sustancias es capaz de vivir una experiencia sinestésica, entonces todos ostentamos la capacidad de percibir la sinestesia, todos poseemos las bases neuronales necesarias, aunque estén suprimidas de alguna manera. Este hecho también se puede presentar en personas autistas o que sufren de algún tipo de epilepsia.

Debemos tener claro que no es una enfermedad ni un trastorno, simplemente es una manera diferente de sentir el universo y lo que nos rodea, una experiencia literalmente multi-sensorial.

Hay varios tipos de sinestesia con particularidades diferentes, principalmente se distinguen tres:

· Traslación léxico/gusto (percibir una palabra o sonido como sabor),
· Traslación grafema/color (percibir una letra o número como color. Por ejemplo: El 7 o la S como amarillo, el 5 como azul, el 8 como verde, el 9 como índigo, o la A como rojo.)
· Traslación música/color (percibir la música como colores).

No puedo dejar de imaginar cómo sería de diferente nuestro propio mundo si avistáramos de manera notable los efectos de la sinestesia en nuestra cotidianidad. ¿Cómo sería nuestra interacción con los demás, con la naturaleza, con los animales?, probablemente cuidaríamos más de ellos, habría una conexión mucho más íntima. ¿Cómo disfrutaríamos de las sorprendentes obras de los artistas más relevantes de la historia de la humanidad?, nos sentaríamos por horas a ver y a deleitarnos con cada nota musical o a saborear cada color de una pintura. Deduciríamos muchas cosas cada día al estrechar la mano de otra persona, al acariciar a las personas que amamos, al sentirnos cercanos al dolor o a la felicidad. Ciertamente seríamos personas con más empatía por nuestro planeta y nuestro universo.

Los estudios apuntan a que las personas con sinestesia que se dedican al arte o a algún desarrollo creativo, de cálculo o memoria, son mayor a la media en proporción de 8 a 1. Entonces podría ser un hecho ventajoso en la evolución humana, porque un contexto que nos exige creatividad podría despertar esta cualidad.

Seguramente estas circunstancias nos harían ultra-humanos y podríamos hablar de una evolución del ser material para trascender a lo espiritual. ¿Habrá acaso otras especies dentro y fuera de este planeta con estas condiciones como parte de su cotidianidad? ¿quién podría decir que no? Me gustaría pensar que así es y que eso los hace imperceptibles a nuestros atrasados sentidos.

Tal vez seríamos menos egoístas, percibiríamos más los puntos de vista de los demás, depondríamos el odio hacia quien piensa diferente y razonaríamos el por qué piensa diferente.

La sinestesia como lo dije anteriormente, no es voluntaria, sino involuntaria.  La persona no relaciona o tiene la impresión de percibir estas sensaciones, es que las siente realmente.

¿Saboreas las palabras?, ¿Ves los sonidos?, ¿Sientes los colores?

Bienvenido al universo sinestésico.

Para terminar les comparto estos trabajos visuales (o el sentido que tu cerebro quiera otorgarles):

Synesthesia hecho por Terri Timely:

Documental de la BBC, Sinestesia, Mezclando los sentidos: https://www.dailymotion.com/video/x5y0x1w



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